jueves, 13 de junio de 2013

¿SE PUEDE SER MÁS ESTÚPIDO?

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Los sistemas evolucionan con sus actores. Cuando esos no pueden, por anquilosamiento, cobardía o estupidez, la cosa siempre termina con revoluciones. La historia está plagada de situaciones parecidas.
En el caso que estuviéramos solos en el mundo, puedes contar que el humano se convertiría en conservador (el que teme la novedad), ya que no tendría en quién compararse ni nadie que le disputara la manduca.
Ahora las cosas son distintas, las sociedades en desarrollo empujan, disputan, son numerosas y tienen el dinero que tan ricamente fabricamos sin producir nada que lo respaldase. El problema es que ha llegado de golpe, aunque avisados estábamos, y ha pillado desprevenida a la concurrencia, todavía pensando en los pobrecitos argentinos, que pasan hambre y están gobernados por una populista. -Las últimas noticias de esta populista es que ha creado un ministerio de ciencia, tecnología e innovación productiva, que invierte mogollón de pasta y que los científicos españoles emigran hacia allí. ¿A que mola?-
En fin, que nosotros todavía nos creemos los reyes del mambo, cuando no somos nada ni nadie, porque en un plis plas, la mitad de la vida de un perro, pasamos de ricos habitantes del mundo desarrollado a mediocres tercermundistas con aeropuertos sin aviones, líneas férreas sin trenes y puertos deportivos sin veleros; con un 27% de niños viviendo en la pobreza y cerca de un 30% (si los contamos todos) de parados, con una población que apenas gasta y, aún así, es más de lo que produce.

Cuando empezó todo esto, no sé si aquí, avisé a un alma cándida que hasta las catedrales económicas caerían. Lo ha hecho Caja Madrid, Caixa de Catalunya y pronto lo hará el Corte Inglés.
El Estado rescata a las empresas de autopistas y a la banca, con el dinero que tenía para crear pequeñas empresas; cosa estúpida porque sin las pequeñas empresas las autopistas seguirán vacías y la banca se irá al garete. Y esa banca sanea sus cuentas a costa de arramblar con las deudas y los pisos de sus hipotecados, cosa estúpida porque ni cobrará su deuda y esos pisos terminarán abandonados y creando gasto.
¿Se puede ser más estúpido?
No se lo creerán, pero sí, solo hay que seguir votando a los mismos o seguir mirándose el ombligo y divagando sobre el sexo de los ángeles.


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