viernes, 26 de marzo de 2010

DE SONDEOS Y RACISMO

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Inevitable crisis
Gasto farmaceútico

Hoy recordaba mis tristes predicciones en este blog, que no por editarlas tarde, no las había dejado de pensar antes. Y es que eso de dedicarse a la moda hace que se ande más despierto de lo aconsejable para la salud mental.
Los confeccionistas hacía tiempo que sentíamos el desastre; igual que los perros, que no hay terremoto que los pille sin la ropa puesta y la maleta hecha.


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El 24% de los catalanes votaría a un partido xenófobo, el 64% considera que los ayuntamientos no deberían empadronar a inmigrantes ilegales y el 48% está en contra de la inmigración.
¿Sin sentido?
¿Incultura?
Veamos...
El partido xenófobo votado solo quedaría por debajo de CIU, el de la clase media catalana, de una burguesía que descaradamente prefiere votar a corruptos –hoy son pocos los que desconocen que CIU es la fuente de la corrupción en Catalunya- antes que al Tripartit. La excusa, la más habitual, es la falta de liderazgo y el origen de Montilla.
La burguesía catalana, por muy narcisista que sea, por mucho seny que crea tener, todavía precisa un líder, un pico de oro, un tipo que sepa hablar y convencer en cambio de un buen administrador.
Entonces, ¿de dónde se nutre la xenofobia?
Es evidente que de las clases populares, las que conviven con el problema del paro y ven como el inmigrante encuentra trabajo donde ellos no llegan.
Es de suponer que la pregunta está mal planteada y que, probablemente, muchos de los encuestados que están en contra de la inmigración ya votan a CIU o al PP. Y es que ya se sienten cómodos en sus respectivos partidos. Después de todo, en el caso de Vic, CIU ya salió en cerrada defensa de sus concejales; aunque el PSC tampoco hizo ni dijo nada que desentonara demasiado, y prefirió que el efecto de la noticia se disipara con el tiempo.
Los catalanes no se diferencian tanto de sus vecinos del sur de Francia. Y los de su norte, si tuvieran que convivir con el “problema”, seguramente también se apuntarían al carro.
La xenofobia, el temor a lo extraño está presente en la mente de la mayoría, excepto para los que de verdad conviven con el “problema”. El vecino de puerta con puerta, el pequeño empresario que tiene a su cargo uno o dos moritos, sus compañeros de trabajo...
Entonces, ¿a quién le afecta el “problema”.
Al que lo ve demasiado cerca sin estar justo al lado.

-Vendí el piso porque ya no se puede vivir en el barrio. Mi hija sale con amigas...-
Lo dice un amigo muy progre. Y le pregunto: ¿habías tenido algún problema?
-No, nada de eso, pero ya sabes... no me gusta la pinta de esta gente. Mi hija encuentra grupitos en las esquinas y no estoy seguro. A veces cuatro o cinco y la miran...-
Y no me extraña, su hija, de dieciocho, es un bombón y los jóvenes magrebies se emboban como cualquiera.
Es fácil hablar desde el exterior. Yo no sé lo que haría en su lugar. Lo que sí es que mi hija me hubiera partido la cara.
La estadística del ayuntamiento dice que el barrio es tan seguro como cualquiera y que desde hace años no ha habido ningún asalto; todo lo contrario que pasaba antes, cuando estaba poblado por la inmigración nacional.
En el caso de mi hija no habría problema. Habla con todos, se codea con cualquiera y conoce a un montón de moritos de aquel barrio. Por lo pronto ya nos trajo uno como novio, magrebí y punk con cresta incluida, que ya es difícil, al que ahuyentó cuando quiso introducirlo en la biblioteca. Antes que eso, la madre del pobre enamorado me conoció y quiso tranquilizarme...
-Le he dicho a mi hijo que no se le ocurra infligir dolor a María, que no juegue con sus sentimientos-
La miré perplejo. Los musulmanes son muy suyos, pero en algunas cosas no varían mucho de nuestros complejos. Estuve a punto de decirle que a mí el que me preocupaba era su hijo. Y es que María es María, y aunque es muy sentida con sus pupilos, cuando encuentra uno nuevo olvida.

No suelo hablar aquí de lo mío, pero es que hoy lo merecía.

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viernes, 19 de marzo de 2010

DE TRAMPEROS Y LAZARILLOS

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Creas un ente regulador (el banco de España), le dispones los mejores sistemas existentes para hacer su trabajo, legislas adecuadamente para convertirlo en independiente y... zas, consigues la credibilidad internacional suficiente.
¿Quién, en su sano juicio, dudaría del ente regulador español?
Nadie, puesto que el que más y el que menos anda cojo en el asunto, y es el que más credibilidad tiene.

Por lo que parece todo se basa en matemática ficticia para crear confianza y el señuelo es la discreción, y una extremada y formal regulación y seriedad.
Hubiese funcionado si no fuera porque la crisis ha sido global y todos andan tras el poco líquido existente.

El mundo se compone de deudores y acreedores, -los del medio, que son los más felices, no cuentan- y su economía trata de que los segundos crean en la solvencia de los primeros. El problema reside cuando estos no pueden hacer frente a sus deudas y buscan, mediante ingeniería financiera, la solución a sus problemas. Se trata de seguir embaucando. Eso queda mal, mejor decir: seguir enredando la madeja de manera que nadie sepa como encontrar su hilo. Se trata de hacer creer al foráneo que la casa es sólida y existe un fondo que, en caso de apuro, cubriría un posible descalabro. Ahora bien... dado la situación y que el resto no podido mantener la pirámide, nadie sabe a cuánto asciende el susodicho, lo que durará y cuánto hay en caja para responder de ello.

La economía española ha vivido y crecido de lo ficticio y el regulador ha llenado el país de euros contando con eso. Ahora, cuando la burbuja ha estallado, se debería haber echado mano del plan B, pero este ha quedado en desuso antes de haberse podido ejecutar.
No hay mal que por bien no venga. El regulador se ha quedado sin su aparato, por tanto no queda más remedio que hacer frente al desaguisado con las cuentas en la mano, a no ser de hacerse pasar por estúpido e incompetente; algo que nunca debería aceptar, ya que es el único del país que conserva intacto su prestigio.
En suma... que en cambio de seguir haciendo de tramperos y lazarillos, los españoles deberemos arrimar el hombro, estudiar y ser competitivos, ahorrar y perder algunas prebendas; y reconocer que sí, que algunos negocios no han salido como se esperaba, que se ha perdido mucho dinero y que algunos chiringuitos financieros (llámese cajas) deberán cerrar en fallida por su mala cabeza.
Y es que a nadie escapa, que tanto subterfugio y atraso para reconocer la cuantía del descalabro, es porque nadie la conoce ni se atreve a reconocer su despiste.
El regulador no debería avergonzarse, ha hecho bien su trabajo. Ocurre que, en contra de lo que parece y hace creer, no dispone de la información necesaria para dar cumplida respuesta a las preguntas que le hacen tanto dentro como fuera.
El regulador, igual que el ejecutivo, deberían saber que esta crisis habrá de solucionarse por etapas, tan largas como complicadas; y que cada país les hará frente por separado y con soluciones personalizadas.
El regulador y el ejecutivo no deberían esperar que caiga el maná del cielo, que la crisis se disipe por sí sola, que aumente el consumo, ni siquiera para valorar el descalabro.

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sábado, 27 de febrero de 2010

EL FENÓMENO IMBERBE INTELECTUAL

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Almuerzo, como cada día, en el restaurante de mi amiga china. La cocinera es nacional y guisa de muerte, aunque de vez en cuando a mi amiga se le va la olla y mete mano donde no debiera.
Hace unos días sirvió sushi. Todo iba bien hasta que llegué a lo que parecía salmón.
Mal, muy mal. Eran hojas de jengibre tal como salen de la planta. De poco dejo la lengua con el invento.
Hoy éramos cuatro y a uno de nosotros no se le ha ocurrido otra cosa que decir que los chinos son una plaga, langostas que lo devoran todo.
Hay cosas que no soporto. La gente que me conoce lo sabe y de seguro que lo hacía para provocarme. El problema es que últimamente no estoy para bromas, y más cuando esconden lo que se piensa.
Mi amigo es importador, vive de comprar en China para revender aquí.
La gente es estúpida. Cree que puede comprar, enviar dólares, euros a la China y los de allí se los comerán con patatas fritas o nos los devolverán sin más, agradecidos por hacerlos trabajar por nada.
Los chinos traen sus dólares y euros y compran negocios aquí. Eso los pequeños; los grandes se dedican a comprar minas, áreas de cultivo y cosechas.
Mi amigo decía que ahora se quedaban los restaurantes, y le contesto que si los compran es porque están en venta; que haberlo comprado él si tanto recelo tiene.
El restaurante era de un tipo que dijo estar cansado de trabajar.
- Lo vendo e invierto en bolsa, me compro un piso y hago negocio con él... eso da más que trabajar-
El gilipolla ha perdido la mitad de lo que tenía en la bolsa y ahora no puede vender, y lo del piso ya sabemos como termina. Mientras, mi amiga china trabaja, se esfuerza y vende más menús que nunca. Por lo pronto ya se ha quedado otro restaurante.
La china tiene tres hijos, uno de ellos es una chica de quince años; la conozco, habla catalán y castellano perfectos, el mandarín y el inglés. Corre en la Maratón del Corte Inglés y es gimnasta.
Otro de los comensales, también del ramo, lo defiende. Lo hago callar. La china que nos atiende habla catalán, al contrario que él, que después de cuarenta años aún no siente la necesidad.
Aún recuerdo cuando prometía que nunca trabajaría con chinos y hoy puede seguir el negocio gracias a ellos. Las españolitas dejaron el oficio. El marido ganaba mucho en la obra y a ellas les iba más hacer de amas de casa. Ahora han perdido el ritmo y no hay dios que se atreva a darles trabajo, el hombre está en el paro y, ellas, para engrosar las listas, también se han apuntado.
La culpa es de Zapatero, dicen. Y es que su mente no llega a más.

- Los extranjeros tienen ayudas mientras nosotros pagamos-
Eso lo escuchaba hace unos días de un tipo que habla mucho y da tumbos por la vida. Lo conozco de cada día y me tiene harto.
Me giro...
- Deberías callar. Por lo menos asegúrate de lo que dices antes de provocar rabia y racismo por donde vas-
- Ah! ¿Es que no es cierto que reciben más ayudas que nosotros?-
- No. Y me juego mil euros ahora mismo si lo demuestras. ¿Te atreves?-
Y el tío se retrae con una risa forzada. No se atreve, su cerebro no llega al de un párvulo. Sigue Intereconomía y se cree lo que le interesa, aun sabiendo que no es cierto. Mañana volverá a soltar las mismas sandeces en otro lugar. Le importa un pito que sean ciertas o no, que un chalado en paro estalle y mate de un tiro al primer moro que encuentre. Él no ha sido, no tiene culpa que la gente esté desesperada y con hambre.
Y miro la Vanguardia. La primera plana... “El gobierno ayudará al preso de Guantánamo para reintroducirlo en la sociedad”
La traducción del tonto con el que discutía es que le dará trabajo y piso. Dice estar seguro de ello. Lo busco en la noticia y no lo encuentro. Lo que descubro es que lo de la portada solo es para vender y ensuciar. La letra pequeña dice una cosa bien distinta. El gobierno solo dará al preso los mismos derechos que a un inmigrante legal. Ni casa ni trabajo.
Dejo el diario y sigo comiendo. Ya no tengo ganas de discutir más. El tipo lo toma como que lleva razón y lo suelta.
- ¡Toma! Búscalo tu mismo y la próxima vez, antes de hablar, lee la letra pequeña-
El tipo se disculpa con una sonrisa de complicidad. El resto del comedor come en silencio y alguno me sonríe. Algo es algo, pienso.
La Vanguardia, el periódico de la casa convergente, de Pujol y compañía, se dedica a encender los ánimos, a provocar, a tirar la piedra y esconder la mano... Ellos no tienen la culpa si los imberbes intelectuales solo leen la portada, si solo quieren leer lo que les interesa. Si mañana estalla la gente, si se produce un desastre... ellos no tienen culpa. En todo caso lo será de Zapatero.
¡Válgame dios! ¿Yo racista? Eso nunca. Yo solo provocaba descontento hacia el gobierno de manera legítima. Es legítimo mentir, crear descontento para conquistar el poder.

Algún día conseguiremos que mentir sea delito, que provocar desconcierto y rabia sin una razón verídica, comporte la retirada de la licencia.
¿No es eso lo que les pasa a los abogados, a los médicos? Pues por qué no a los periodistas...

Mañana tendré que escuchar más sandeces. Esta vez dirigidas a Montilla...
¿Qué hace un andaluz gobernando nuestra casa?
No tiene estilo ni categoría. Le falta liderazgo. Habla mal el catalán, o... no, lo hablaba. Ahora hasta Pujol reconoce que lo habla bien. Ha hecho un esfuerzo, dice. Pero claro, eso tiene una doble lectura. Es una manera de recordar al personal que no es de raza oriunda y que un esfuerzo no demuestra la perfección requerida. Aquí solo tiene derecho a trabajar y votar, y eso porque no queda más remedio.

¡Qué ganas tengo de ver un Molt Honorable con ojos rasgados, a poder ser mujer y encima que se llame Chu Li, y sea una cachonda mental como la Aído.

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lunes, 22 de febrero de 2010

EL FENÓMENO VIC


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 A finales del pasado mes anuncié que, antes de hablar del tema, estudiaría el fenómeno de Vic. Es tan grave y comprometido que escribir sin estar seguro y suficientemente informado, lo consideraba una estupidez. Eso podemos dejarlo para nuestros políticos, que al día siguiente y sin necesidad de haber visto o vivido el problema, ya opinaban como expertos.





- ¿Por qué esta mora de mierda tiene que pasar por delante de mí?-
- Yo no soy racista, en Vic nunca lo hemos sido-
- Somos una de las poblaciones que mejor hemos integrado al inmigrante-
- Nadie puede acusarme de racista. Todo lo contrario, pero estoy harta que vengan a visitarse cuatro con el mismo nombre y el mismo apellido-

Y le dices que lo hacen porque no se les permite entrar en el censo.

-Pero es que necesitamos saber cuántos hay y quién mantiene todo esto. Porque, claro, hay que estar para saber. No es lo mismo hablar desde la capital que desde aquí-

Y vuelves a decirle que el problema es que no les dejan entrar en el padrón municipal, pero sigue con lo suyo. La tipa anda cerrada, el tipo anda cerrado, medio pueblo anda cerrado.
Me hablan en catalán, algunos en castellano, da lo mismo, la situación es la misma.

Hay mucho paro y la cola está llena. Se presenta una niña de esas del fracaso escolar. Habla catalán, castellano... nada más y no muy bien. Le preguntan qué sabe hacer... He sido dependienta, dice; cajera en un super.
Se presenta una tipa con rasgo búlgaro, rumano, ecuatoriano... -¿Qué sabe hacer usted?-
- Hablo y escribo inglés, búlgaro, alemán, castellano, catalán... en Bulgaria había trabajado en una fábrica de bordados, tengo el título de... , aquí he trabajado en una empresa de limpieza, en un almacén...
Se presenta un chaval con cara de chulo-putas, camiseta de tirantes y chupa entallada. Habla algo parecido al castellano estilo callejero, el catalán lo entiende, faltaría más. Le preguntan qué sabe hacer...
- De todo un poco, ya sabes- Un curro en la obra que había al final de la carretera-
Y saca un currículo que da pena: quince días aquí, quince allí...
La chavala que lo atiende me comenta que lo detuvieron hace poco por tonto, en una pelea en la puerta del Esbarjo de Balanya, que le sacaron el carné por alcoholemia...
Tras suyo un marroquí. Habla un catalán esforzado para que se note que está en ello. Le preguntan qué sabe hacer y saca un papel escrito a bolígrafo... ha hecho instalaciones eléctricas, pladur, ha enyesado y montado grifería, también sabe alicatar; aparte de eso, en su país hacía la sardina y cuando no, trabajaba en un taller de sastrería.

Me voy... he quedado con una enfermera muy divertida, que conocí hace tiempo y que me cuenta la realidad más aplastante.

En Urgencias hay más cola que nunca. Muchos nacionales que, debido la crisis, han tenido que dejar el gimnasio y el seguro médico privado. Las urgencias rebosan y la gente se queja...

- Esta mora ha llegado más tarde- Se quejan. Y en voz más alta que baja, uno del país dice... - Seguro que es ilegal. Habría que pedirle los papeles antes de dejarla entrar. Hay que atenderla, claro, pero luego que la manden a su país-
Y salta otro diciéndole que se calle, que igual tiene más derecho que él... Y se monta la de dios. Eso sí, con la característica serenidad catalana.
- Oiga señor, que yo no estoy contra los inmigrantes, pero eso no puede seguir así...-
Y mientras tanto, la mora, con pañelo y túnica grisácea, ya ha entrado con el niño por una otitis de caballo. Y nadie cae en la cuenta que ninguno de los presentes tiene mal de oreja, y el otorrino, por pura chiripa está desocupado.

En el ayuntamiento, mucho antes que estallara el escándalo, ya ponían trabas al inmigrante con ínfulas de ser censado.
- ¿Dónde vive usted?-
- No es el primero que viene con esta dirección. ¿Cuántos viven en su casa?-
- No es posible que viva allí. En tan pocos metros cuadrados no cabe tanta gente-
-Vuelva mañana, le falta un contrato...-
Eso último es lo habitual.
Es ilegal, lo saben todos, el funcionario y el moro, negro, paquistaní... también que trabaja en el campo, en la granja porcina del Joseph de can Tona y sin contrato, pero da lo mismo. Hay que controlarlos de manera que estén sin control, que sea un problema policial o del Estado y no de ellos.
El alcalde ha mandado que se alarguen los trámites, que se dificulte el acceso. El pretendiente sabe que eso no se puede hacer, pero... ¿Dónde va a quejarse? ¿A los mossos, que al Mohamed le rompieron un brazo porque lo confundieron con otro?

Las urgencias están llenas y hay quien estaba acostumbrado a ser tratado de señor, algo que debería ser lógico; pero el enfermero tiene complejo de carcelero al estilo del experimento de la Universidad de Stanford. Se siente poderoso, la gente depende de él, la siente sumisa, enferma... Y se las carga el más débil, aquel que debe esconder su precaria legalidad, que tiene el niño enfermo y debe humillarse, pedir perdón por parecer que se cuela, que no tiene sangre comunitaria. Pero también existe el que se rebota, que exige, con extraño vigor, lo que le pertenece. Son personas que vienen de países lejanos, que han sido apalizadas, maltratadas y no están para soportar un enfermerito estúpido con síndrome de carcelero.
Las urgencias de un Hospital público, es un buen lugar para desarrollar un estudio sobre el tema y prepararnos para el racismo que hay a la vuelta de la esquina.

En fin... El fenómeno Vic, como era previsible y, al contrario que cuentan nuestros queridos e inútiles políticos, es puro y simple racismo.

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viernes, 29 de enero de 2010

RIQUEZA, POBREZA Y ECONOMÍA SUMERGIDA

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Es un error creer que la pobreza de un país está relacionada con la economía sumergida. En este caso Italia sería pobrísima. Allí hasta la banca opera en negro.
El viejo Agnelli se quejaba que sus trabajadores preferían hacer media jornada, porque la otra media la dedicaban a fabricar o montar pequeñas piezas en sus casas-talleres. Según él trabajaban para las empresas subsidiarias de la FIAT cobrando con dinero negro.
Italia es pobre, pero solo en el sur y por causas históricas y estructurales, y no por su economía sumergida. El sur de Italia es pobre por su corrupción. Italia tiene el mérito o la vergüenza, depende para quien, de ser en el único país de la vieja Unión y uno de los pocos de la actual, que los médicos sin fronteras tienen trabajo.

La economía sumergida abunda más en los países pobres que en los ricos, pero no por ello sino por su talante y por lo que la provoca: la corrupción.
Hace poco, al destaparse el caso Pretoria, Durán i Lleida dijo que no era tan grave tener algo de corrupción, que tampoco teníamos que hacer un drama con ello.
Algo de corrupción...
¿Qué es corrupción?
Hace tiempo, cuando invertíamos en África para impedir que los subsaharianos sintieran la necesidad de cruzar el estrecho, mi socio y yo descubrimos un modelo de corrupción; y, engañados, creímos que África, sus gobiernos, batían el récord de este mal. No es así, cada uno tiene el suyo adaptado a su nivel económico y su sistema legislativo, y nuestro país no es ninguna excepción, mas bien todo lo contrario.



La moda se ha convertido en un desastre, un conglomerado de tendencias creadas por cuatro chalados sin gusto ni técnica. Los pocos que pueden dar un golpe de timón, en este aspecto, son los sudamericanos y los asiáticos, los únicos que trabajan, que han conservado el oficio y lo han mejorado. El resto sabe comprar y vender, pero no crear y producir; y su problema es que solo puede comprar en Asia y vender en una Europa cada día más empobrecida, más vacía de dinero real y sin nada con que negociar.



El gobierno quiere dar un giro a la enseñanza, promocionar el aprendizaje de los oficios.
Demasiado tarde. Ya no quedan profesores, ni siquiera se encuentran buenos carpinteros, torneros, etc. Muchas escuelas están dirigidas por ex alumnos que no saben para que sirve una herramienta y que la industria desechó por inexpertos, falta de trabajo y de una política de soporte por parte de la administración.
Demasiado tarde. De aquí al 2012 España podría superar el 25% de paro y entre el 2015 y el 2017 quedará vacía de dinero, entrará en fallida.
El pufo español, junto al de otros pequeños países, será de proporciones tan grandes que el resto de Europa, lo mejor que puede hacer es crear un nuevo Euro circunscrito a los países que funcionen. Como si quisieran recuperar la Europa de las dos velocidades. ¿Velocidades?
No, eso no. Mejor decir eficacias.


Pocos trabajan y los que lo hacen deben mantener demasiada gente. Un diez por ciento de la población vive del cuento, muchos con poco, pero la minoría roba tanto que no queda para el resto.
De los dieciséis millones que según el gobierno aún trabajan, muchos hacen cursillos de formación, otros cobran el subsidio rural, están los empleados del Estado y una cantidad indeterminada de trabajadores ociosos.
Calculo que en estos momentos solo una cuarta parte de la masa laboral produce algo que tenga que ver con creación de riqueza.
La renta de los españoles durante el 2009 cayó un 6,24%, el 2010 no será distinto; mientras, el gobierno dice que el PIB ha subido, nadie sabe cómo. Él sí, pero no lo dice. En el mismo año cerraron dos mil cuatrocientas empresas de más de seis millones de facturación anual. Este año se espera algo similar, sin contar las miles de PIMES que desaparecen sin más, que dejan de cotizar, pagar impuestos y producir.

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Tenemos miles de alcaldes, decenas de miles de concejales, secretarios y subsecretarios, millonarios casi todos; cargos electos que cada uno escoge a dos amigotes a dedo, familiares, amigos y enemigos acreedores de favores, como portadores de maletín o secretarios adjuntos de la secretaría de turno.
Soportamos a miles de empresas que trabajan poco y facturan docenas de millones a fundaciones extrañas, ayuntamientos, consejerías, ministerios... Financiamos corporaciones que instalan gigantescos tinglados con exenciones fiscales, recalificaciones territoriales, expropiaciones o, incluso expulsiones del territorio por la ley de costas, por la hidrográfica... con terrenos cedidos nadie sabe cómo o con leyes diseñadas al efecto.
Mantenemos decenas de miles de funcionarios estatales en Madrid y en las respectivas comunidades, fingiendo administrar lo que a estas ya ha sido traspasado; miles de sindicalistas liberados. Y pagamos sueldos y pensiones millonarios de por vida a los que han montado semejante tinglado.

Cuando la gente pregunta dónde se encuentra el dinero, debería mirar a los partidos políticos y a sus secuaces, solo eso. Ellos chupan y gastan sin producir, no se cansan de hacerlo, con la inestimable ayuda de la banca.

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Malas lenguas dicen que la banca abrirá el grifo del crédito a la empresa, a la rehabilitación... cuando el gobierno caiga; que este gobierno es demasiado socialista y no interesa.
De ser así, Obama lo habría percibido o sido aleccionado por su amigo Zapatero y, anticipándose, ha cogido el toro por los cuernos o, lo que es lo mismo, la banca por donde más le duele. El problema de Zapatero es que ya no dispondría de medios ni tiempo y habría perdido la batalla.

Ilusos.
La banca no llega a tanto, no gasta tanto maquiavelismo.
Los banqueros españoles, con el dinero prestado-regalado han hecho lo único que saben: intentar hacer subir la bolsa para atraer la inversión extranjera y sacar tajada. Se han gastado la pasta recuperando hipotecas e invirtiendo en bolsa. Ahora se encuentran que el inversor extranjero, que suficiente problema tenía en su casa, no ha comprado, y la bolsa está hinchada entre un cuarenta y un cincuenta por ciento.
La banca ya no tiene dinero ni para absorber sus propias inmobiliarias y prefiere prestarles dinero ficticio para que paguen a sus proveedores, no fuera que esos las embarguen y se queden sin cobrar de unos, de otros y sin pisos.
Prestan dinero a sus deudores para que paguen a otros deudores y, así, recuperar el montante con intereses.
La banca española no sabe crear riqueza sino apropiarse de ella para jugársela en el casino de la bolsa.

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ECONOMÍA SUMERGIDA - DOS

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La crisis y la falta de crédito deberían hacer que aumentara la economía sumergida. Para la pequeña y mediana empresa la banca ha dejado de ser indispensable, ya no necesita sus servicios si no existe crédito; y la banca es la única entidad que puede controlar el flujo y creación de dinero negro. Por otro lado, la economía sumergida de las pimes es la más afectada por la crisis, ya que se ven obligadas a limitarla por la pérdida de excedentes.
Podemos asegurar que el mayor productor de economía sumergida, no es los pequeños trabajos que desarrollan los parados para sobrevivir, sino el hecho que el empresario disponga de mayores beneficios que los necesarios para mantener su empresa.
Los sobres aparte, las comisiones, el pago de horas extras, el reparto de un dividendo por productividad, por eficacia... muchas veces se hace con dinero negro.

Debemos preguntarnos, también, qué es economía sumergida.
Como es habitual, si quieres encontrar el culpable de un delito debes buscar al que se beneficia con él. Esta regla tan simple, expuesta hasta la extenuación en películas y novelas policíacas, casi nunca falla excepto en los casos de paranoia.
El dinero negro beneficia a quien lo promueve. El régimen impositivo por módulos es lo que provoca más dinero negro. Las empresas se ven obligadas, por la fuerte competencia, a vender sin IVA, dado que el minorista ya paga un canon previamente estipulado y todo lo que lo sobrepase no interesa. De esta manera la producción de economía sumergida queda asegurada por el legislador, que, de una u otra manera, consigue sacarla a flote mediante empresas paralelas o negocios ilegales.

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Nadie, ni el ministro Corbacho, puede conocer el montante de economía sumergida existente, ya que de su creación a su legalización, se mueve a gran velocidad -la que más lo hace- aumentando, gracias a eso, su cuantía.
¿Cómo puede valorar el Estado, la banca, etc. la economía sumergida existente?
Es imposible.

Toda empresa necesita pagar las nóminas, la energía, el alquiler o hipoteca, los créditos, las importaciones... y es impensable que para ello pueda utilizar el dinero negro. Por lo que una parte de la economía sumergida no tiene más remedio que salir a flote, que, en el fondo, es lo que interesa al sistema sin importarle el procedimiento empleado.

Hasta las carnicerías compran y venden con dinero negro, productos llegados desde el matadero y con el certificado de sanidad.
Ni las grandes empresas están exentas de él, por mucho que quieran disimularlo. Los empresarios, una vez controlan el resultado final, lo redondean con compras ficticias mediante otras empresas preparadas al uso, o deficitarias por vender directamente al minorista.
Se venden partidas de libros recién editados por medio de pequeñas empresas subsidiarias. Se vende papel, tinta, alimentos, bolígrafos... hasta el transporte y las importaciones pueden negociarse mediante pagos a través de paraísos fiscales o, a veces, sin necesidad de pasar por ellos.

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domingo, 24 de enero de 2010

ECONOMÍA SUMERGIDA - 1

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Hace días que intento escribir sobre el “fenómeno Vic” sin conseguirlo.
Quiero hacerlo bien, con información fidedigna y sin intermediarios.
Hasta ahora solo he podido hablar con una joven mujer, trabajadora del hospital de Vic, y prefiero buscar más opiniones para contrastarlas.
Hablo de fenómeno sin aparente razón, ya que Vic no es la única ni la primera población española que dificulta o impide el empadronamiento a los inmigrantes ilegales. Lo que ha pasado allí es que un partido político, antes dentro del gobierno de la ciudad, se ha opuesto con agresividad a dicha política. Parece ser que en el resto de las poblaciones, quizá por no existir representación de IU o IC, su hermana en Catalunya, nadie se ha quejado ni lo ha reflejado en los medios.

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Hace unos días, en el blog del amigo Rithmduel se discutía sobre la economía sumergida, gracias a las declaraciones de Corbacho y la subsiguiente corrección del resto de los ministros económicos. Por cierto... propongo que Zapatero cese de inmediato a esos cantamañanas y eleve al puesto de ministro de economía a Corbacho, que aun no habiendo estudiado la carrera, sabe más que todos ellos.

Para entender la economía y solucionar los problemas que le afectan es necesario saber diagnosticar como un médico hace a sus pacientes.
Un virus, un germen son tratados de distinta manera según el estado del enfermo, que depende de la alimentación, sus costumbres, el clima del país en el que vive, su estado de ánimo... y cientos de variables desconocidas para nosotros, muchas de ellas hasta por su médico.
El economista es un matemático con ínfulas de sociólogo, algo, a todas luces, mortal para la economía. Si no nos damos cuenta es porque nuestros vecinos andan igual, dirigidos por el mismo tipo de personas. Tenemos a quien compararnos, sí, pero no demasiado; las diferencias, aunque parecen grandes, son ínfimas.
Hablar de economía sumergida, de competitividad, de salarios individualmente es un error. La economía depende de un conglomerado de actuaciones demasiado grande y cada una de ellas dispone de muchas variables, algunas de ellas inamovibles a medio plazo. Combatirlas está bien, es razonable, pero siempre contando que el final de la batalla será largo y pocas veces a nuestro gusto.
La economía, si hay que pelear para mejorarla o para salir de un atolladero, hay que plantearla como una gran partida de ajedrez.
Me pregunto si en el actual gobierno existe alguien preparado. Y no me pregunto, porque lo sé, si en la oposición hay alguien que sepa de qué va la cosa.
Está claro que por oportunismo, vitalidad, imaginación, el actual gobierno dispone de más dotes que la oposición, para sacarnos del lío en que estamos metidos. Lo cual, visto el talante que gastan, es bastante triste y decepcionante. Rato, exministro de economía y diseñador del pelotazo en que estamos, director del FMI durante su etapa más nefasta, no es, precisamente, un buen ejemplo; Rajoy, sin personalidad, con un liderazgo hipotecado por los que lo auparon, mentiroso hasta la saciedad, tampoco representa un buen futuro.

La crisis y la falta de crédito deberían hacer que aumentara la economía sumergida. Para la pequeña y mediana empresa el banco ha dejado de ser un referente, ya no necesita sus servicios si no existe crédito; y la banca es la única entidad que puede limitar el flujo y creación de dinero negro. Por otro lado la crisis afecta más al dinero negro, ya que el pequeño y mediano empresario se ve obligado a limitarlo por la pérdida de excedentes. Podemos decir que el mayor productor de economía sumergida no son los pequeños trabajos que desarrollan los parados para sobrevivir sino el hecho que el empresario disponga de mayores beneficios que los necesarios para mantener su empresa.
Los sobres aparte, las comisiones, el pago de horas extras, el reparto de un dividendo por productividad, por eficacia... muchas veces se hace con dinero negro.
Debemos preguntarnos, también, qué es economía sumergida.
Si una empresa, por su venta, distribución o por la idiosincrasia de su ramo -el régimen de módulos en el minorista lo provoca- se ve obligada a vender en negro, mientras adquiere la materia prima, como casi todas, en el extranjero; no le queda más remedio que blanquear su capital mediante argucias o inventando facturas, con la consiguiente pérdida del montante del IVA falsamente retenido.
Toda empresa necesita pagar las nóminas, la energía, el alquiler o hipoteca, los créditos... y es impensable que para ello pueda utilizar el dinero negro.

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